Aranjuez es agua

Aranjuez es agua

El municipio de Aranjuez se ubica entre la confluencia de dos ríos: el río Jarama y el rio Tajo. Un espacio vegetal que resultó atractivo a la monarquía, primero a los Austrias y después a los Borbones. Su historia  va ligada a la búsqueda de dominar sus aguas. Un estudio constante de ingeniería para contener, cruzar, retener y navegar sus ríos.

Una de las obras de ingeniería más ambiciosas  se comenzó  a realizar con Felipe II, siendo un proyecto de Juan Bautista de Toledo con el ingeniero holandés Pieter Jansen.

En esta época, se busca la forma de llevar el agua tanto a las huertas con una función productiva como a las fuentes con una función más lúdica y se crea una red de canales, cauces y caceras, siendo la  primera iniciativa la presa del Embocador.

Este sistema de riegos  se fue mejorando porque para llevar el agua a las fuentes se necesitaba de unas condiciones especiales, la energía, y por ello se utilizó un recurso basado en la teoría de los vasos comunicativos:  el agua se contenía en los puntos más altos cercanos a la ciudad como es el Mar de Ontígola y llegaba por gravedad a las fuentes.

Este complejo sistema se creó bajo las influencias árabes y medievales, que se enriquecieron por las aportaciones de los ingenieros renacentistas e ilustrados.

El agua en Aranjuez tiene un importante valor simbólico, el agua como fuente de vida, convirtiéndose en un pieza clave del paisaje articulado a través de la geometría y el arbolado. Un rasgo a destacar por su gran importancia en la aportación de la condición de Aranjuez de Paisaje de la Humanidad.

En definitiva, Aranjuez es un homenaje al agua en sí misma.

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