Los jardines de palacio en Aranjuez

Jardin

Los jardines del Rey y de la Isla, también conocidos como los jardines de palacio, fueron diseñados por Juan Bautista de Toledo alrededor de 1561 y constituyen una de las realizaciones más importantes del arte de la jardinería del renacimiento español.

El jardín del Rey fue mandado construir por Felipe II como parte integrante del proyecto planteado, inicialmente, por Juan Bautista de Toledo para la ordenación del Real Sitio.  Este plantea la ejecución de un núcleo palaciego compacto con dos jardines secretos, al modo italiano, simétricos respecto al núcleo central. Los pequeños jardines tienen forma rectangular y se alojan tras las alas de la fachada principal que sobresalen del núcleo central. El jardín de la Reina, localizado al norte, completaba la parte de palacio ocupada por las dependencias de la reina, mientras que el Jardín del Rey se ubicaba al sur, sirviendo a las dependencias del monarca. Este último fue el único que se ejecutó en época de Felipe II.

Los jardines del Rey y de la Isla, también conocidos como los jardines de palacio, constituyen una de las realizaciones más importantes del arte de la jardinería del renacimiento español, siendo, junto a la Casa de Campo, el máximo exponente de la tipología de jardín llano italiano desarrollada en España a mediados del siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II.

Mientras que el Jardín del Rey estaba pensado como un jardín íntimo y privado, accesorio al cuarto real, el Jardín de la Isla pretendía cumplir una función representativa en sentido amplio ya que pretendía expresar el poder del rey que, desde una perspectiva renacentista, era como exhibir la capacidad de entender y recrear la obra de Dios en el Edén. No era casual ser recibidos por las figuras en bronce de Adán y Eva y encontrarse, en el interior del jardín, con recreaciones de grutas, elementos naturales y las más variopintas especies animales.

Juan Bautista de Toledo organiza el Jardín de la Isla aplicando los criterios compositivos renacentistas, en los que la simetría axial y la proporción jugarán un papel determinante. Al igual que en las Huertas de Picotajo, utiliza la geometría como soporte regulador de toda la intervención. En el caso concreto del jardín, parece haber aplicado las teorías sobre la cuadratura del círculo y la sección áurea, tan en auge en aquellos momentos, para definir las proporciones de todos los elementos, desde la estructura general hasta los detalles más pequeños de pedestales y fuentes.

El jardín de la Isla constituye una pieza clave dentro de la ordenación territorial que Juan Bautista de Toledo plantea para Aranjuez. A diferencia del pequeño Jardín del Rey, que se diseña como parte de la arquitectura palaciega y adquiere su sentido en su relación con esta, el de la Isla se concibe, desde una perspectiva territorial, como un espacio de tránsito espacial y conceptual entre el palacio y las Huertas de Picotajo, pieza fundamental del Paisaje Cultural de Aranjuez.

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